Dependencia emocional

Son muchas las demandas sobre dependencia emocional que se atienden en consulta. La mayoría de las veces son las propias mujeres las que detectan el malestar que ésta produce. Como si de una adicción de tratase la persona dependiente no sabe vivir sin la persona a la que cree que ama. La dependencia emocional se caracteriza por una falta de autonomía en la visa cotidiana, inseguridad, carencia de iniciativa, búsqueda de apoyo social, dificultades para tomar decisiones, indefensión y dificultades para tomar decisiones y asumir responsabilidades. Por otra parte las personas con dependencia emocional tienen una necesidad excesiva de demanda afectiva, relaciones interpersonales estrechas y relaciones de pareja desequilibradas. Estas relaciones se basan en la sumisión y la idealización de la pareja. Son personas con una baja autoestima y con una necesidad extrema del otro, lo que les lleva a comportamientos excesivos para seguir aferrados a esa persona y con un alto temor al rechazo y a la soledad.

En este enlace,  superar la dependencia emocional para ser felices, vemos un caso real de dependencia emocional.

La dependencia emocional puede superarse, puedes aprender a relacionarte de una forma más saludable, a fomentar tu sentimiento de valía personal, a promover el conocimiento y la aceptación de ti misma y a ganar confianza y seguridad.

Si sientes que padeces dependencia emocional, no dejes de pedir ayuda, tú también puedes ser feliz.

Además de la consulta privada realizamos talleres de grupo para mejorar la autoestima.

Qué implica el maltrato psicológico y cómo actuar

Es gratificante ver que el trabajo realizado en APOL llega a muchas personas y que los casos de gente real pueden ayudar a otros. Más de 100 comentarios recibidos en” Qué implica el maltrato psicológico y cómo actuar” es un ejemplo de ello. Animo a todas las mujeres que lo padecen a que dejen de guardar silencio.

Ver entrada : Qué implica el maltrato psicológico y cómo actuar

¿Existe el gen de la felicidad?

Parece ser, según Jan-Emmanuel De Neve y sus colaboradores en sus estudios realizados con gemelos idénticos separados al nacer, que el gen 5-HTTLPR, implicado en la secreción de serotonina, es uno de los primeros genes observados que demuestran tener relación con la felicidad. El estudio reveló una relación significativa, las personas que habían heredado la versión más larga del gen eran más felices que aquellos que habían heredado la otra versión.Por otra parte, en una entrevista de Eduard Punset a Dean Hamer, genetista de los Institutos nacionales de Salud de los EEUU, se revela el resultado de sus investigaciones. Analizando algunos genes que conforman la personalidad se descubrió, en un experimento con ratones, que el gen D4 que controla la dopamina que se libera en el núcleo accubens está relacionado con el nivel de felicidad que sienten las personas.

Tal vez sean varios los genes implicados en el nivel de felicidad que experimentamos en nuestra vida pero no conocemos el tanto por ciento génico relacionado con en el estado de ánimo. No estamos 100% predeterminados genéticamente por lo que se refiere a las emociones, no somos robots programados, el amiente también influye en nuestras emociones. Son tantos los factores que determinan nuestra felicidad, como nuestro entorno, nuestras experiencias, la inteligencia emocional, o la calidad de nuestras relaciones sociales.

Podemos entrenarnos para tener una actitud más positiva y aprender para disfrutar de muchos momentos. El psicólogo y psiquiatra Richard Davidson, investigando la plasticidad cerebral en la India, ha encontrado un patrón en la regulación de las emociones. Las personas que experimentan felicidad y actitudes positivas usan más la parte izquierda de la corteza prefrontal, en cambio los pensamientos negativos o estresantes se asocian a la parte derecha de la corteza.

El mindfulness es una técnica de relajación y atención plena cuya práctica favorece que la parte izquierda del cerebro se active. Te invitamos a que lo pruebes y experimentes por ti misma los beneficios que puede aportarte. No hay nada que te impida encontrar la felicidad, una actitud más positiva te ayudará a sentirla.

Controlar las ganas de comer de forma compulsiva

Reconocer que eres un comedor/a compulsivo/a y que tienes un problema es el primer paso para lograr la abstinencia. Lo que tienes que aprender es a llevar una relación sana con la comida, ahora mismo tu relación con la comida es inestable, se trata de  una relación intensa de amor- odio.  Vamos a intentar llevarnos bien con la comida, ya que somos lo que comemos y necesitamos comer. Cuanto más nos cuidemos mejor estaremos con nosotros mismos.

– Aprender a reconocer la sensación de hambre. Cuando aparezca la sensación de necesitar comer detente unos segundos y respira profundamente.  Cuando comes de forma compulsiva una parte de tu cerebro se activa y sientes placer. La respiración profunda ayuda a sentir esa misma sensación. Realiza respiraciones largas el tiempo que necesites. Llena tu vientre de aire y expúlsalo lentamente. Nota como tu vientre está lleno y nota como poco a poco va desapareciendo la sensación de hambre.

-Analizar en qué momentos del día cuando estás en casa eres más propenso a sufrir atracones para poder prevenirlos.

-Analiza qué sensación, qué emoción te invade en el momento en que experimentas esas ganas incontrolables de comer, es tristeza,  es soledad… trabaja con tus emociones, no las evites, acéptalas.

– Aprende a ganar control, al principio te resultará difícil pero con la práctica te sentirás cada vez mejor. Prémiate cuando consigas controlar tus impulsos, vete de compras o ves al cine con tus amigos.

-Reducir las posibilidades para que el atracón se lleve a cabo: a la hora de comprar alimentos en el supermercado seleccionar alimentos saludables, así conseguiremos no tener a nuestro alcance todo tipo de alimentos con alto valor calórico.  Haz limpieza de armarios y nevera, a partir de ahora vas a optar por comer solamente alimentos saludables.

– Comparte tu problema con algún amigo o familiar de confianza. Al principio cuando tengas ganas de comer habla con esa persona por teléfono y explícale como te sientes, te ayudará a superar el momento.

-Procurar  hacer cinco comidas diarias para evitar la sensación de hambre. Cuando siervas la comida en el plato controla la cantidad ya que tendemos a comer todo lo que tenemos en el palto.  Al comer, presta plena atención en este acto. Saborea la comida, disfruta, come lo que te apetezca con  moderación y siente el placer que te produce comer.  Mastica despacio y concéntrate en la sensación de saciedad, aprende a saber cuando estás lleno y para de comer. Nunca dejes que pasen más de cuatro horas  entre cada comida.

– Escoge un solo lugar de la casa para comer, como por ejemplo en la cocina; cada vez que tengas la necesidad de comer hazlo solamente allí.

– Practicar ejercicio físico libera endorfinas y elimina la ansiedad, prueba a realizarlo de forma regular.

-Revisa también el sueño; llevar un estilo de vida saludable te ayudará a sentirte mejor.

-Evitar comer cuando se esté aburrido, cansado, solo, nervioso… Realizar otro tipo de actividad para focalizar la atención en otra sensación te ayudará.

– No te sientas culpable después de haber tenido un atracón. La culpa no te ayuda, todo lo contrario, hace que te sientas mal contigo mismo y pierdas la sensación de poder controlar la situación. Lo  estás intentando y no es fácil, a base de entrenamiento lo harás cada vez mejor.

– Rótulos de advertencia:  escribe en lugares de la casa en los que acostumbras guardar comida o los asocias a ella “ recuerda como te sentirás después del atracón ”

-Cumplimentar hojas de registro para tomar conciencia del acto compulsivo. Anota en una hoja todo lo que ingeriste la última vez que tuviste un atracón y toma conciencia de lo perjudicial que es este acto tanto para tu salud física como mental. Ten la hoja a la vista.

Qué hacer al sufrir un ataque de pánico

El ataque de pánico se define como un episodio de miedo intenso o molestia, durante el cual aparecen bruscamente cuatro de los siguientes síntomas:
– palpitaciones, golpeo de corazón o ritmo cardíaco acelerado
– sudoración
– temblor o sacudidas musculares
– sensación de respiración dificultosa o ahogo, sensación de asfixia
– dolor o molestias en el pecho
– náuseas o malestar abdominal
– sensación de vértigo, inestabilidad, mareo o pérdida de conciencia
– desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización(sentirse separado de si mismo)
– miedo a perder el control o volverse loco
– miedo a morir
– parestesias (sensaciones de adormecimiento o cosquilleo)
– ráfagas de frío o calor
Cuando se han descartado enfermedades de tipo orgánico (trastornos endocrinos, circulatorios, dificultades de tensión arterial…) debemos seguir una serie de pasos para prevenir y superar los ataques de pánico.- Tomar medidas de salud apropiadas: dormir bien, llevar una dieta equilibrada, hacer ejercicio, divertirse y cambiar hábitos que puedan perjudicarnos.
– No caer en el rol del enfermo. Hay que seguir llevando una vida normal. La ansiedad es algo interno y no debemos culpar al mundo que nos rodea de lo que nos está sucediendo. Las circunstancias no desencadenan los ataques de ansiedad.
– No anticipar pensamientos negativos relacionados con la ansiedad. Cuando más pensamos en un posible ataque de ansiedad más nos estamos predisponiendo a padecer uno. Estamos en estado de alerta y cualquier estimulo neutro puede percibirse como negativo.
– Entender la ansiedad. La ansiedad es miedo y el miedo no nos hará morir ni volvernos locos.
– Centrar la atención en otra cosa, distraerse.
– Aprender técnicas de relajación y respiración.
– Nunca dejar de hacer lo que estamos haciendo. No huir del lugar en el que estamos. Hay que enfrentarse a ello. No nos va a pasar nada.
-No enfadarse con uno mismo ni culparse de ello. La culpa y el enfado pueden llegar a deprimirnos al no aceptarnos a nosotros mismos.
– Pedir ayuda. No nos hace débiles necesitar ayuda. Al tener una enfermedad física acudimos al doctor y no nos sentimos mal por ello.El psicólogo te va a ayudar a seguir las pautas necesarias para superar la ansiedad.No debemos llegar al extremo de poner en peligro nuestra calidad de vida cuando sabemos que la ansiedad es un problema, desgraciadamente, cada vez más común, y que tiene solución si uno realmente quiere y se deja ayudar.

Superar una ruptura sentimental

La ruptura de una relación sentimental es un proceso doloroso y como tal tiene un inicio y un fin. Elisabeth Klüber-Ross describe las fases del duelo en cinco etapas: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Cada individuo percibe las fases de manera diferente y no se suceden siempre en el mismo orden. La negación nos sirve como defensa amortiguando el dolor; la ira, el resentimiento, la rabia suelen sustituir a la negación; en la negociación se intenta llegar a un acuerdo al no afrontar la pérdida; la depresión, sentimientos de profunda tristeza cuando no se puede seguir negando la realidad y la aceptación, no es una etapa feliz pero se comienza a sentir bienestar y paz con uno mismo.

Podemos hacer frente a los fracasos amorosos y una forma de hacerlo es centrarnos en nosotros mismos, intentar sentirnos lo mejor posible. Volver a cuidarse: comer sano, dormir bien y realizar ejercicio es básico para empezar a sentirse mejor así como apoyarse en amigos y familiares, permitirse sentir lo que se está sintiendo sin miedos, no dejar de hacer cosas y vivir el día a día son sencillas pautas que ayudarán a hacer más llevadero este proceso.

Otros factores a tener en cuenta son la culpa y la responsabilidad, cada uno puede hacerse responsable solamente de sus propios actos, si se decide ser sincero no podemos culparnos por ello, echarse la culpa a uno mismo no ayuda a cambiar el comportamiento, sino que puede llevar a la rumiación de ideas y malestar. No podemos cambiar la conducta de nuestra ex- pareja ni su manera de pensar. Mantener viva una relación de pareja requiere un compromiso mutuo y si actualmente nuestra ex pareja ha tomado una decisión diferente, aunque sea difícil, debemos aceptarla.
No podemos forzar los acontecimientos, llegará el momento en que nos apetezca relacionarnos socialmente de forma natural y nos planteemos volver a tener una relación sentimental, pero para eso debemos estar lo mejor que podamos con nosotros mismos.

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